La herencia que nosotros renunciamos de la
política frente populista del partido Obrero
Acicateados por una correspondencia de una
reciente ruptura del Partido Obrero argentino, la Tendencia Piquetera
Revolucionaria (TPR), la LC y la TMB, realizaron
un balance de nuestro origen político en la corriente internacionalista
dirigida por Jorge Altamira. Se trataba de una tarea hasta entonces pendiente
para la LC que nunca fue resuelta por el PCO o LBI, organizaciones de Brasil que
tuvieron su origen en el altamirismo y
que no por casualidad cargan hoy con vicios en el pseudotrokismo.
Cuando
elaboran algún balance estos agrupamientos realizaron convenientemente criticas a partir del momento de su ruptura en adelante, sobre el autoengaño de que todo era
correcto y principista hasta el momento en que fueron llevados a romper rehúsan
a combatir por la raíz al tradición altamirista.
Lamentablemente los compañeros de TPR incurren en el mismo equivoco, rompen
orgánicamente con el PO mas siguen reclamando el “altamirimo de los orígenes”.
Sobre la misma influencia deformada se
encuentran en mayor o menor grado el conjunto de las agrupamientos de la CRCI que
hasta el momento no firmaron un combate contra las concepciones de “Gobierno de
toda la izquierda”, el apoyo crítico a el MAS boliviano (2005) y a Syriza en Grecia , y de
formación de frente populares “Anti – austeridad” (2012).
¿Cuál es la importancia de este debate hoy?
Simple
primero para discutir con la consciencia política de los militantes honestos que
militaron o militan en base de las organizaciones influenciadas por el PO: en
Grecia (EEK), en Italia (Partido Comunista dei Lavoratori), Venezuela (Opcion
Obrera), etc. También porque la dirección del PO reniega el combate
trotskista contra las políticas de los frente populares a favor de la
estrategia conciliacionista de los "Frentes de izquierda" al mismo tiempo en
que reclaman la táctica de frente único antiimperialista adhiriendo como loros en
el hombro izquierdo de la OTAN, en las campañas militares de recolonización de
Medio Oriente a favor de las reaccionarias contrarrevoluciones árabes en Libia y Siria y el aborto de los
levantamientos populares en los demás países de la región.
Por todo esto, este debate asume una
importancia capital para aquellos que se reivindican marxistas en nuestro
tiempo y luchan por fundir el comunismo con el movimiento obrero activo, para
aquellos que creen que sin este combate no es posible asentar las bases
programáticas para las tácticas y las estrategias revolucionarias para la
actual etapa histórica.