Contradicciones crecientes al interior del imperialismo estadounidense entre el Silicón Valley y Wall Street y el margen de maniobra que se estrecha para el bonapartismo (crecientemente fascista) de Trump.
Wall Street es, ante todo, un mercado de capitales (acciones, bonos, derivados, crédito). Pero los sistemas de pago son el sistema circulatorio del capitalismo: mueven el dinero. Y ahí es donde la competencia es feroz.
